Cuáles son los ingredientes de una Buena Crianza

Actualizado: 2 jul 2021

En general la crianza se define como la acción de ayudar a los hijos a crecer y desarrollarse. Desde nuestro punto de vista, la buena crianza tiene que ver con la forma en como cuidamos, atendemos y mostramos afecto a nuestros hijos desde pequeños, a través de acciones concretas que los hagan sentir amados, seguros, respetados y aceptados tal como son, con el fin de lograr un adecuado crecimiento y desarrollo en todas las áreas de su vida.





En la crianza se ponen en juego tanto las necesidades del bebé o niño pequeño, como las necesidades de los padres. La sincronía entre ellas, o su deficiencia, tendrá un impacto en la manera en cómo se vincule el bebé y el niño pequeño con los adultos significativos de su vida, y el tipo de relación que establezca con ellos, lo cual marcará de manera importante la forma en cómo este niño se relacione en el futuro con las personas y con el mundo que le rodea.

Ingredientes de la Fórmula

Hay muchos factores que inciden en la crianza y por supuesto no es posible establecer una fórmula, pero existe evidencia científica que afirma que el proporcionar:

  • Nutrición adecuada

  • Un ambiente estable en el hogar

  • Relaciones con adultos sensibles y afectuosos

  • Estimulación física y cognitiva

  • Experiencias positivas en la niñez temprana

  • Calidez y apoyo en la crianza

  • Y un Apego Seguro

Pueden conducir al niño a construir una fuerte arquitectura cerebral y a desarrollar la Confianza Básica.

Sabemos que puede existir falta de sincronía entre las necesidades del bebé y la respuesta de sus padres por diversas razones, algunas atribuibles a problemas de salud, inmadurez u otro tipo de limitaciones, pero cuando existe esta falta de sincronía entre los padres y la satisfacción de las necesidades básicas del bebé, pueden generar en el niño una desconfianza e inseguridad profundas, que le harán formarse un concepto negativo del mundo, de la vida, de las personas y de sí mismo.

Se trata entonces de crear consciencia entre los padres y cuidadores de que no basta con satisfacer las necesidades físicas de los niños pequeños, sino que igual de importante resulta la forma de hacerlo: con amor, en el momento oportuno y de manera consistente. Esto contribuye a que el niño vaya desarrollando un sentido de certidumbre, es decir, la confianza de saber que siempre podrá contar con alguien que le ayude a satisfacer sus necesidades y que no le va a abandonar.

Esta certidumbre constituye el fundamento del apego seguro y de la confianza básica, y se construye día a día a través de las interacciones significativas y cotidianas que se dan de ida y vuelta entre el niño y su cuidador. Los investigadores del Centro para el Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard han llamado a estas interacciones Servir y Devolver.



Center on the Developing Child at Harvard University. (Ene 6, 2016). Las interacciones "Servir y Devolver" dan forma a la estructura cerebral. (Archivo de Video). Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=NQqnRi0y5OA




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