Cómo se siente la falta de Apego Seguro en la Vida Adulta

Actualizado: 30 jun 2021

Es posible que como padres se nos dificulte reconocer la importancia del apego seguro para un bebé o un niño pequeño porque no nos quedan claras cuáles son sus consecuencias. Sin embargo, si proyectamos estas experiencias en la vida adulta, seguramente seremos capaces de reconocerlas en nosotros mismos o en otros.





Qué es el Apego Seguro


Una definición muy sencilla de lo que es el apego seguro dice que es la confianza que tiene el bebé o niño pequeño en la relación de proximidad y protección con su cuidador primario. Este apego se crea con base en las interacciones cotidianas de los niños con su cuidador. Si atienden a sus necesidades de forma amorosa, oportuna y consistente, se crea un apego seguro.



Confianza Básica


El apego seguro contribuye al desarrollo de la confianza básica, lo que permite al niño interiorizar el mensaje de ser valioso, de poder confiar en los demás para satisfacer sus necesidades, y la seguridad de que no le abandonarán.


Esto le permite desarrollar la virtud de la Esperanza, que consiste en la creencia de que el mundo es un lugar bueno, seguro y predecible, donde podrá satisfacer sus necesidades.



Desconfianza Básica


Si este apego no es seguro se instala la desconfianza básica. Esto sucede cuando las necesidades básicas del bebé no son atendidas oportunamente, ej. pasa mucho tiempo llorando antes de que lo atiendan. O no se le atiende de manera consistente, ej. no sabe si alguien vendrá a consolarlo pronto, si tardarán mucho, o si no vendrán. O si la forma en que se le cuida es fría o falta de afecto, ej. el bebé capta la sensación de que no lo atienden de buena gana, de que su presencia no causa alegría al cuidador; en pocas palabras, no se siente amado.



Consecuencias en nuestro Mundo Interno

  • Sensación de que el mundo es hostil y de que no contamos con nadie para hacerle frente más que nosotros mismos.

  • Creemos estar solos contra el mundo.

  • Temor de no ser capaces de cuidarnos y satisfacer nuestras propias necesidades.

  • Sensación de indefensión o impotencia: “Si yo no lo hago, nadie lo hará por mí”.

  • Miedo al abandono.

  • Miedo al rechazo.

  • Miedo a las personas.

  • Miedo de no saber cómo afrontar la vida.

  • Sentirse incapaces de cuidar a otros (plantas, mascotas, niños, ancianos…)

  • No saber pedir ayuda o no sentirnos cómodos haciéndolo.

  • Sentir que no somos o no merecemos ser amados.


En nuestras Relaciones Interpersonales

Cuando nuestras primeras conexiones no han sido confiables, podemos transferir esa experiencia, y nuestra respuesta a esa experiencia, hacia lo que esperamos de nuestros seres queridos: hijos, amigos, pareja, y aún en nuestras relaciones profesionales.


Miedo al Abandono


Si sufrimos de miedo al abandono, cuando creemos que alguien nos abandonará nos aferramos a lo más querido: “No me dejes. Sin ti no soy nada. Sin ti moriré”. Temerosos de las separaciones, establecemos un vínculo ansioso, y con frecuencia provocamos justo aquello que tememos.


Ahuyentamos a quienes amamos porque nos volvemos dependientes de ellos, o por nuestra exagerada forma de demandar la satisfacción de nuestras necesidades, a veces hasta con enojo. Es como si estuviéramos pidiéndole hoy a la persona amada que nos satisfaga todos esos deseos y necesidades que nuestros cuidadores no cubrieron adecuadamente en el pasado.



Miedo al Rechazo


Cuando nos hemos sentido rechazados en los primeros años de vida por las personas más significativas, esperamos que los demás hagan lo mismo, y como una autodefensa, les planteamos exigencias de forma agresiva, furiosos de antemano porque no podrán ser satisfechas y de todas maneras nos van a rechazar. Cuando esperamos ser decepcionados, nos aseguramos también de que tarde o temprano, se nos decepcione. Es como si pensáramos que antes de sentirnos rechazados o decepcionados, es mejor alejar a las personas.


De igual manera, cuando nos hemos sentido traicionados, esperamos que nos traicionen. Aprovechamos cualquier defecto o equivocación para afirmar: “Ya ves, ya sabía que no podía confiar en ti”.


Temerosos de la separación o del rechazo, repetimos una y otra vez el mismo escenario del pasado, haciendo siempre lo mismo, pero esperando que esta vez las cosas funcionen diferente.


Consecuencias


Las consecuencias de un apego inseguro son visibles desde la infancia hasta la vida adulta:







Rompiendo el Círculo del Apego Inseguro

En BuenaCrianza BuenFuturo reconocemos la importancia de la salud emocional para poder ejercer la crianza. Sabemos, sin embargo, que nadie estamos exentos de haber experimentado carencias emocionales o situaciones pasadas que hayan podido marcar nuestra existencia de manera que hoy pueda estarnos dificultando nuestra labor como padres.



No hay padres perfectos, sólo hay padres y madres que desean sinceramente hacer y dar lo mejor a sus hijos, pero si reconoces en ti alguna de estas heridas, te invitamos a acercarte con un profesional que pueda ayudarte a resolverlas y superarlas, con el fin de no volver a repetir con tus hijos lo que tú mismo viviste. ¡Ya es tiempo de romper el círculo del apego inseguro!

13 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo